En una sala con niñas adolescentes a punto de decidir qué estudiar ronda la clásica pregunta: ¿qué queréis ser? Médicas, abogadas y otras respuestas clásicas salen a la palestra. Entonces, Soledad Romero les cuenta cómo ayuda a esas médicas a trabajar con la tecnología de una forma segura; y cómo ayuda a las abogadas que necesitan de la tecnología para prestar sus servicios con consultorías en línea. Ahora la pregunta viene de parte de esas adolescentes: ¿por qué no conocíamos eso? ¿Por qué nadie nos ha explicado ese campo? «Esa es la necesidad real de lo que hay ahora mismo», confirma Soledad.

Cierto, las mujeres no deben quedar al margen de la revolución digital. En Andalucía, las mujeres suponen el 58,5% de los graduados universitarios, pero solo el 28% de los graduados en ramas tecnológicas, y sólo el 21,3% de los trabajadores contratados en el sector andaluz de las TIC. En esta región, además, la mujer emprende menos en el ámbito TIC que en otros sectores, solo representa el 20,52 % del total.

Aunque el sector femenino dentro del ámbito de la ciberseguridad continúa mejorando día a día, todavía es necesario acabar con la brecha de género que lo define. Para ello, nacen iniciativas como Women4Cyber, con profesionales como Soledad Romero en sus filas.

Equipo europeo, trabajo global

Nacida en 2019 y con sede en Bruselas, esta fundación sin ánimo de lucro busca promover, alentar y apoyar la participación de mujeres en el campo de la ciberseguridad, transformando así la brecha de género en Europa. Soledad va más lejos y matiza: «Esta equivale a una brecha social: si las mujeres no nos damos cuenta de que hay que trabajar en el ámbito de la ciberseguridad y nos quedamos como meras usuarias, no estamos alineadas con los problemas de este campo y no estamos promoviendo la igualdad de oportunidades».

Y es que el mundo en el que vivimos y el que está por llegar está impregnado de los avances tecnológicos: «El futuro es tecnológico. Tenemos que tenerlo claro. Es pura tecnología», cuenta Soledad. «Las oportunidades están ahí, pero solo son aprovechadas por unos pocos».Gracias a la red europea los eventos no se quedan en algo únicamente local, sino que suben de nivel y ganan más cobertura. «Además, las necesidades son a nivel global. Europa adopta en distintos programas iniciativas para enseñar otro tipo de sectores a las niñas y es importante estar ahí». Por otra parte, se gana en repercusión al estar todo conectado desde el viejo continente.

«El ámbito europeo es interesante por la oportunidad de ver otras iniciativas, otras perspectivas y más conocimiento, que es lo que al final nos enriquece a todos».

De Andalucía a la ciberseguridad internacional

Soledad Romero se convierte en la primera andaluza en formar parte de esta iniciativa europea. «No creo que este nombramiento sea algo diferente de lo que venía haciendo, pero el alcance sí ha cambiado. Vivimos en un mundo global y lo que se hace en un sitio repercute en otro, por lo que habrá que participar en todo para estar al día», reflexiona Soledad.

Antiguamente la balanza rozaba el suelo: apenas siete mujeres en congresos de ciberseguridad con casi quinientos perfiles masculinos. «Veíamos la necesidad: Hay que moverse, tratar de explicar la materia y llegar a más gente». Hoy en día la situación es muy diferente, con una participación activa tanto en el bando de las ponencias y mesas redondas como en el del público, formado cada vez por más mujeres.

0 %
de los egresados universitarios en España son mujeres
0 %
de las universitarias cursa una formación TIC

«Pero no podemos quedarnos ahí, tenemos que intentar aportar donde realmente hace falta: trabajando con los grupos de mujeres rurales, en foros pequeños de empresarias, con una asociación que necesita poner en marcha algo...». El hecho de que la información llegue desde canales europeos hace que para mucha gente el mensaje sea más trascendente. «La participación en Women4Cyber es una gran oportunidad, sobre todo para aprender de otras grandes profesionales».

A estas iniciativas se suman también otras como las que desarrollan, en Andalucía, el equipo de VirusTotal y Google, que buscan fomentar el talento especializado y acabar con las diferencias de género. Con este objetivo, y sin salir de la región, la Junta de Andalucía impulsa desde hace años la iniciativa WomANDigital. En ella el objetivo es trabajar de forma cooperativa y abierta con aquellas entidades y personas que desean acabar con la brecha de género en el ámbito de la tecnología: desde la elección de especialidades formativas de carácter técnico o científico hasta la participación de la mujer en los espacios de toma de decisiones del sector TIC.

Según indica el II Diagnóstico de situación elaborado por la iniciativa, las cifras hablan por sí mismas: Una de cada cinco personas contratadas en el sector es mujer y, también, una de cada cinco es empresaria. Los datos muestran además que las pocas mujeres que acceden a esta industria lo hacen en peores condiciones que los hombres, tienen más inestabilidad laboral, están más sobre cualificadas, tienen más contratos de jornada a tiempo parcial y cotizan en grupos inferiores en la seguridad social.

En busca de los perfiles perdidos

Además del papel femenino en la ciberseguridad, la iniciativa —con Soledad Romero a la cabeza— tiene otra meta que cumplir: dar visibilidad a todos los perfiles necesarios en este ámbito. Hay vida más allá de los asociados a las TIC y de las ingenierías clásicas dentro de la ciberseguridad: la comunicación, la psicología, los recursos humanos…, incluso la neurolingüística, entre otros: «Hemos trabajado mucho en ampliar al sector tecnológico y en que haya más mujeres en el sector TIC, pero no podemos olvidar otros perfiles que todavía no están participando».

Sin ir más lejos, la propia Soledad es abogada y su puerta de acceso en este sector fue la normativa en protección de datos. «Hablamos de los años noventa y no había profesionales en derecho que entendieran de la tecnología, pero me pareció un reto con perspectiva de futuro y me lancé a él».

Un ejercicio que nacía de la innovación propia: «Había que saber cómo hacer las cosas, pero también había que escribir cómo hacer las cosas». El ámbito del derecho, precisamente, cuenta con unas pautas muy marcadas, donde hay normativas y leyes que te dicen cómo actuar. «Sin embargo, aquí había que innovar e inventar permanentemente y esto nos obligaba a querer colaborar». Mientras que unos tenían que entender la parte tecnológica otros tenían que saber cómo traducirla a los artículos y las leyes, y cómo aplicarlos.

«Había que explicar a la administración y a las empresas cómo hacerlo, por lo que surgió la necesidad de empezar a trabajar en colaboración y coordinación para asentar unas bases que no existían».

Para Soledad, esta carencia en el mundo del derecho sigue vigente hoy en día: «Sigo viendo que en la carrera de derecho hay muy poca opción para tener claro y marcar el camino en el que los profesionales del derecho entiendan de tecnología». Si a esto se suma que cada vez más abogados se plantean ofrecer servicios online, las dificultades están servidas.

Por otra parte, en las altas esferas —como las direcciones de empresas— también es necesario un nuevo rumbo: «Los negocios se gestionan sin tener en cuenta todas las necesidades y no hay ningún negocio que pueda sobrevivir sin medidas de ciberseguridad o las normativas vigentes que les obligan».

Para que se encuentre el rumbo correcto la formación y divulgación son, por lo tanto, fundamentales. «También para los niños, que funcionan con la tecnología desde muy temprana edad».

Todavía queda camino por recorrer para acabar con la brecha de género en el ámbito de la ciberseguridad o para conseguir que otros perfiles se acerquen a la materia, pero la dirección es la correcta. Desde Women4Cyber en general, y con profesionales como Soledad Romero en particular, la victoria por la igualdad está cada vez más cerca.